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Técnicas y rentabilidad de especies y variedades apropiadas para las condiciones de cultivo ecológico en Asturias

Técnicas y rentabilidad de especies y variedades apropiadas para las condiciones de cultivo ecológico en Asturias

Tecnología-Agroalimentaria.pdf (coceder.org)

La Fundación EDES, como miembros de
COCEDER (Confederación de Centros de Desarrollo Rural), ha desarrollado diversos proyectos de investigación medioambiental a través del Ministerio de Transición Ecológica (anteriormente Agricultura, Alimentación y Medioambiente), con el objetivo de contribuir a la divulgación de la agroecología como fuente de salud colectiva, generadora de un desarrollo rural sostenible a través de la fijación de población y creación de oportunidades de empleo en el medio rural.
Dichos proyectos han desvelado dos de las principales necesidades a cubrir en el ámbito del desarrollo rural: 1) la ausencia de información sobre costes reales de producción en las condiciones locales, de cara a la toma de decisiones relativas a la mejora de las técnicas de cultivo y la elección de especies y variedades económicamente rentables para los/as productores/as en ecológico y 2) la necesidad de disponer de herramientas para el registro y cálculo de dichos costes, que permitan el análisis y aumento de rentabilidad y faciliten la gestión y planificación de sus proyectos productivos.


En este contexto, con la colaboración del SERIDA y la Universidad de Oviedo, en el 2018 se inició la “Investigación sobre
técnicas y rentabilidad de especies y variedades apropiadas para las condiciones de cultivo ecológico en el Noroccidente de Asturias”, que culminará en
esta anualidad 2020 y durante la cual se han realizado toma de datos, análisis de viabilidad, extracción de conclusiones, diseño, implementación y ensayo de pautas y mejoras técnicas como punto de partida
para poner a disposición de los actuales y potenciales productores en ecológico, una serie de herramientas y datos de referencia que faciliten la toma de decisiones,
planificación y gestión de producciones, permitiendo un aumento de la rentabilidad y viabilidad de su actividad.
Hasta el momento se calcularon y analizaron los costes de los cultivos de tomate, espinaca, lechuga y cebolleta, en invernadero, y de crucíferas (repollo, brócoli, coliflor),
puerro y cebolla, cultivados al aire libre. Con el objetivo de poner a disposición del sector productivo las herramientas diseñadas, así como toda la información sistematizada y analizada, el 18 de febrero se
celebraba en las instalaciones del SERIDA (Villaviciosa) una jornada a tal fin, y en la que junto con Guillermo García González de Lena (SERIDA) y el aforo completo de productoras (en ecológico y en conversión) y
emprendedoras en el sector, presentábamos los avances obtenidos hasta el momento, compartiendo y debatiendo los resultados y conclusiones extraídos y mostrando las
pautas para el manejo de las herramientas de apoyo a la planificación, gestión y cálculo de costes y viabilidad diseñadas durante dicha investigación.
Desde el principio tuvimos clara la importancia de que fueran proyectos de investigación participativa, de todos/as y para todos/as, a fin de que pueda llegar a todas las personas
interesadas en consultarlo y utilizarlo, invitando a la participación activa en la toma y registro de datos, propuestas de mejora, etc, con el objetivo de que puedan resultar
útiles para facilitar su actividad.

Más voces, más unidas

Más voces, más unidas

Soberanía Alimentaria, Biodiversidad y Culturas – Más voces, más unidas (soberaniaalimentaria.info)

El 17 de abril, Día Internacional de las Luchas Campesinas, hacíamos un hueco para intentar
plasmar, aunque sin saber muy bien por dónde empezar ni cómo ordenar, todo lo vivido,
pensado, leído, debatido, …desde que la llegada de la pandemia irrumpía en nuestras vidas
alterando de golpe cualquier plan previamente diseñado. Algo, el adaptarse constantemente a
imprevistos, reorganizando, observando, que forma parte de nuestro día a día en la tierra y a
lo que estamos acostumbradas las agricultoras, siempre mirando al cielo, tocando la tierra,
descubriendo nuevos insectos, …lo que nos hace aprender a ser flexibles, pacientes,
resilientes.
De todo ello, hacía ya más de un mes. Un mes que mirando atrás dejaba la sensación de un día
muy largo, pues los ratos en los que paraba el cuerpo, continuaba la cabeza, más en un día
como ese, muy señalado cada año en nuestras agendas.
Día de homenaje y reivindicación que desde el sector productivo agroecológico, diversos
colectivos del ámbito social, agrupaciones ecologistas, de consumo responsable,…
organizábamos con ilusión para ponerlo en valor y reforzarlo. Escribiendo manifiestos,
diseñando actividades de sensibilización, abriendo nuestras fincas (siempre abiertas),
celebrando encuentros,…
Este año la Naturaleza volvía a recordárnoslo, con más fuerza si cabe, y vuelve a ser una parte
de su población humana la que continúa de espaldas a la evidencia, por eso toca gritar más
alto y más unidas.
Para seguir recordando la necesidad de un nuevo modelo agroalimentario, agroecológico,
local, respetuoso con las personas y el planeta, la necesidad de una transición ecológica y
social justa. Resaltar el papel fundamental del campesinado y las zonas rurales para la
alimentación de la población, especialmente visible en este escenario de pandemia y
desglobalización, del que debemos tomar nota y aprender a favor del diseño de sistemas
agroalimentarios saludables y sostenibles (agroecológicos y locales) garantizando el Derecho a
la Salud y a la Soberanía Alimentaria. Más aun viviendo en un mundo en el que los
monocultivos ocupan aproximadamente el 80% de los 1500 millones de hectáreas existentes y
sobre los que se aplican alrededor de 2300 millones de kg de pesticidas anuales para el control
de plagas (Miguel a. Altieri y Clara I. Nicholls).
Datos que asustan y que, frente a crisis como la actual, ponen aún más el foco en la
Agroecología como fuente de alimentos sanos (tan importantes para el incremento de la
inmunidad y consecuente prevención de enfermedades), refuerzo de tejidos locales de
producción y distribución, de cohesión social, de empleos dignos y saludables para las
personas y el medio ambiente.


En marzo, desde que se comenzó a complicar la situación, ya entre las propias personas
productoras empezábamos a tejer redes de apoyo. Compartiendo dificultades,
preocupaciones, necesidades, intercambiando información, complementando producciones,
interesándonos por dar salida a posibles excedentes, repartiendo ánimos… ¡la unión hace la
fuerza!!
Para nosotras suponía un duro golpe el cierre de coles y restaurantes pero, sobre todo y para
todas, más lo era la cancelación de los mercados de calle. Paradógicamente lo primero en
suspenderse. Lo leíamos en los bandos de todos los Ayuntamientos sin entender muy bien la
razón. El Gobierno, como no podía ser de otra manera, declaraba como servicio esencial el
abastecimiento de alimentos, permitía la apertura de comercios minoristas de alimentación y
los desplazamientos a dichos establecimientos, obviamente con una serie de medidas
higiénico-sanitarias de contención frente a contagios. Medidas más fácilmente adaptables
precisamente en dichos mercados no sedentarios (ubicados mayoritariamente en espacios
abiertos, donde se realiza una comercialización directa productor-consumidor, sin
intermediarios, sin apenas desplazamientos, de alimentos frescos, de temporada, libres de
productos químicos, con mayor nivel nutricional por lo tanto,…)
Con el objetivo de que no se penalice el abastecimiento de proximidad (por otro lado, el que
tiene más sentido de ser en nuestro modelo de producción), durante este tiempo cada
proyecto hemos ido adaptando nuestras líneas de venta, gestionando envíos a domicilio,
facilitando la recepción de encargos con antelación para recogida en finca,.. tratando de
minimizar tiempos de exposición y dificultades de desplazamiento. Los Grupos de Consumo,
siempre fieles y pilar fundamental de este modelo agroalimentario sostenible y saludable,
también han ido paralelamente reorganizándose para mantener el acceso a sus alimentos,
procedentes de las huertas de su comarca.


En algún momento se nos volvió todo bastante cuesta arriba. A fin de velar por la salud de las
personas, potenciar las medidas de confinamiento y el cumplimiento de las normas higiénicosanitarias
(distancias de seguridad, nº de personas trabajando de forma simultánea, tiempos
de exposición,…) hubo que reducir personal y horas de jornada laboral en campo, en un
momento muy delicado de la campaña en el que lógicamente el trabajo en la tierra (laboreos,
siembras, plantaciones,…) debía continuar, pues lo contrario supondría la falta de cultivos de
verano y con ello echar al traste la viabilidad del proyecto. Reducciones que también
repercutían en la planificación, teniendo que reorganizar y priorizar tareas, dejando nuevos
proyectos e iniciativas a un lado.
En nuestro caso particular, además, las nuevas normas conllevaban dificultades extra de
logística en cuanto a los desplazamientos al trabajo, al tratarse de personas con necesidades
de apoyo. Limitaciones logísticas que también empezaban a afectarnos en lo referente al
transporte y entrega de envíos, así como subidas de precios en diversos aprovisionamientos.
Aparte de la preocupación generalizada por la situación, que en algún momento hacía flaquear
los ánimos, había que seguir cuidando que las personas que sacan el trabajo adelante cada día
en la Finca El Cabillón puedan seguir haciéndolo y que el sector ecológico y de producción de
alimentos siga adelante, por el bien de todas.
Fuimos habituándonos a la situación y rescatando la motivación e ilusión, pues las
consumidoras seguían respondiendo, apoyándonos y también esforzándose e ingeniándoselas
para ello. Al mismo tiempo que vemos cómo el trabajo va dando sus frutos, la primavera
continúa su curso (ya toca podar tomates, los calabacines van enseñándonos su flor, la hierba
acelera su crecimiento,…), las agujetas y algún nuevo músculo dolorido pasa a formar parte del
día a día como algo que entre todas las productoras compartimos ya entre risas.
Algo no tan compartido son las subidas ya comentadas (en ocasiones excesivas) en varios de
los productos de la cesta básica que traemos para poner a disposición de las personas
consumidoras para complementar sus cesta básica junto con nuestras frutas y verduras de
temporada en nuestra tienda. Subidas que venimos viendo incrementarse semana a semana y
cuya única respuesta a nuestra sorpresa se queda en “la repentina y descontrolada demanda”.
Algo que, por otra parte, pero sin subir los precios, también venimos comentando entre las
compañeras asturianas… y es que se estaba trayendo y consumiendo demasiado producto de
fuera !!!
Por ello, hay que repetir de nuevo: qué importante reforzar los sistemas agroalimentarios
agroecológicos y territorializados! Priorizando los productos locales y ecológicos en la compra
pública de alimentos para comedores colectivos (colegios, residencias, hospitales,…), mirando
la procedencia de lo que introducimos en nuestro carro de la compra, escogiendo salud para
nosotras, para las personas que los producen, para el medio ambiente y para el sistema
económico local.
Modelo agroecológico en el que la oferta y la demanda y los precios de los alimentos resulten
del acuerdo entre productores/as y consumidores/as y sean justos para ambos. Algo en lo que
desde la Fundación EDES y COCEDER venimos trabajando estos últimos años, mediante
proyectos de investigación participativa para el estudio de costes de producción de diversos
cultivos, con modelos agroecológicos de producción y comercialización.
Al hilo de esto, esta semana leíamos unas declaraciones de E. Macron, presidente de Francia,
en las que destacaba en primer lugar a la agricultura y la alimentación como uno de los bienes
y servicios que tienen que estar fuera de las leyes del mercado, reconociendo a la agricultura
como un servicio esencial que, por tanto, precisa un tratamiento especial. Aquí lo dejamos
esperando que no quede en el olvido, porque es una pena que haya tenido que darse una
situación de pandemia para que cayeran en la cuenta, pero ahora quedó dicho!!!
Dentro de todo, es cierto que nos pilla en la época de menor producción de las huertas
asturianas, cuando los cultivos de otoño-invierno se van acabando para dar paso a la
preparación de terrenos, siembras y plantaciones de la gran diversidad de cultivos de verano
(mejor no imaginarse cómo hubiera sido la situación en pleno mes de julio).
Pero en cualquier época del año y situación en Asturias, en ecológico, todavía somos pocas
personas y tierras produciendo, lo que sumado al gran potencial del campo asturiano, que esta
situación deja más que patente, …por qué no hacer de ello una oportunidad, una vía de
emprendimiento rural, estrechando la conexión campo-ciudad??

 

Decisiones de la compra, oportunidades para las personas y el entorno

Decisiones de la compra, oportunidades para las personas y el entorno

Publicado el  27-03-2020  en el boletín de la Fundación Edes

plantas de coles variasSeguro que todas estamos de acuerdo en que se luche contra el cambio climático, en que se evite la extinción de especies, en que se reduzca la contaminación, en que la población de los países empobrecidos no tengan que emigrar, en que se mejoren las condiciones de vida de las personas agricultoras, en que se luche contra la despoblación de nuestros pueblos, en tener garantías de que vamos a tener alimentos en cantidad y calidad suficiente… Sin embargo, es con nuestras acciones diarias, nuestros gestos y nuestros hábitos de consumo, con los que realmente podemos influir y de hecho influimos muy directamente en nuestro entorno.

Podemos dejar en manos de las grandes cadenas de distribución la decisión sobre la procedencia de lo que comemos y con ello vamos a favorecer que nuestros alimentos sigan viniendo de lugares lejanos, donde las condiciones de trabajo de las personas agricultoras no son respetadas, ni hay garantías sobre el uso de productos químicos o transgénicos en los alimentos. Pensemos que muchos de esos alimentos van a recorrer  grandes distancias, por lo que van a ser menos frescos y con menos propiedades nutritivas a lo que hay que sumar la enorme contaminación generada en su traslado.

Si miramos el etiquetado y la procedencia de los alimentos que consumimos y si  tomamos conciencia de que sean de producción local, estaremos ayudando a fijar población en nuestros pueblos, apostando por que más personas puedan ganarse la vida produciendo alimentos y generando riqueza en nuestro entorno. En esa apuesta por lo local, tenemos también la responsabilidad de pedir a las administraciones responsables para que surtan de alimentos de proximidad a los comedores colectivos (colegios, hospitales residencias).También es importante que esos alimentos sean de producción ecológica, que respeta los ciclos naturales, que contribuye a nuestra salud por su calidad nutricional y que garantiza la ausencia de residuos perjudiciales. Entonces estaremos contribuyendo también a la protección de la naturaleza, a preservar la diversidad genética, a la protección de los recursos naturales, del agua y de los suelos, imprescindibles para la vida, y como no, a la salud de las personas que los producen y la del conjunto de la población.

En estas líneas estamos trabajando desde hace años, con el objetivo principal de la generación de oportunidades de empleo, en la producción agroecológica desde Finca El Cabillón, con acciones de formación, divulgación, sensibilización e investigación y acercando nuestras producciones a la población de la Comarca, a través de nuestra tienda, con la presencia en los mercados semanales, en las ferias de la comarca o a través de los grupos de consumo. También, y como no podía ser de otra manera, con la incorporación de cada vez más producto ecológico en el menú de nuestro comedor. Y sin duda, con otras acciones que se desarrollan desde la Fundación Edes para mejorar las condiciones de vida en nuestros pueblos: articulando recursos, mejorando la participación comunitaria, apoyando acciones desde el trabajo en red con instituciones, entidades y colectivos. Pero para que en nuestros pueblos siga habiendo oportunidades para las personas, es importante que todas tomemos conciencia de nuestro papel individual y colectivo en el cambio.

Esperamos desde aquí animar a esa reflexión respecto a lo que está a nuestro alcance, para que con nuestras decisiones de compra y consumo, podamos contribuir a la mejora de las oportunidades para las personas, con un nuevo horizonte de producción, distribución y consumo, trabajando para seguir generando sinergias campo-ciudad para que nuestros pueblos y sus huertas vuelvan a tener el papel fundamental de proveedores de alimentos sanos y de calidad, vinculados al territorio y a su sabiduría y conocimiento. Que los alimentos no tengan que venir de miles de KM, producidos en condiciones de precariedad y sujetos a condicionantes que se escapan de nuestro alcance como los que generan la globalización y que pueden poner en jaque al conjunto de la sociedad, tal y como podemos comprobar con la actual situación de pandemia.

Seamos pues defensoras conscientes de nuestra (1) Soberanía Alimentaria entendida como el derecho de los pueblos a decidir su propio sistema alimentario, en base a unos principios de sostenibilidad ecológica y justicia social.

(2) La Soberanía Alimentaria trata de superar el actual sistema agroalimentario, en los que se prima la rentabilidad frente a la calidad de los alimentos. En el actual sistema los alimentos son meramente mercancías, ignorando los derechos de las personas que producen y consumen, y sus consecuencias con la contaminación y los problemas de salud que generan

 

(1) Declaración de Nyéléni, Selingue, Malí 2007,

(2) https://www.elsaltodiario.com/soberania-alimentaria/soberania-alimentaria-tan-antigua-tan-moderna-tan-necesaria

La Finca El Cabillón, ejemplo de integración, defiende su producción «ecológica y segura»

La Finca El Cabillón, ejemplo de integración, defiende su producción «ecológica y segura»

A escasos cinco kilómetros de la villa de Tapia de Casariego, golpeada por la brisa del Cantábrico, la Finca El Cabillón -un proyecto de la Fundación Edes- ultima el cambio de cultivos de cara a la época estival. No faltarán en las mesas lechugas, tomates o berenjenas. La planificación es la misma que otros años, pese a las dificultades que atravesaron al principio de la crisis sanitaria para dar salida a sus productos. Una buena red de grupos de consumo, unida al incremento del reparto a domicilio y la venta directa les ha mantenido a flote. Eso sí, todavía arrastran el cierre de los colegios, la hostelería y las restricciones en los mercadillos semanales.

«Nos pareció paradójico prohibir la venta al aire libre y llenar los supermercados. Creo que hay menos riesgo de contagio en un mercado», señala la responsable de producción, María Celis, que invita a reflexionar sobre un consumo de alimentos «de proximidad y de temporada». Se muestra contundente: «El abastecimiento de productos de primera necesidad tiene que ser local».

podando tomateras

María Celis y Antonio García revisan una de las plantaciones de la Finca El Cabillón, en Tapia. / A .ARRUÑADA

«Riqueza y empleo»

No en vano, proyectos como el de El Cabillón, que aúnan esa vertiente de huerta ecológica con la integración laboral de personas con discapacidad intelectual, han demostrado ser más necesarios que nunca. Sin embargo, afrontan un futuro incierto. Antonio García, presidente de la Fundación Edes, apela a un cambio de hábitos, a ser conscientes de las ventajas que el medio rural presenta frente a las urbes. «Las trabas aquí fueron distintas a las ciudades. Tenemos que empezar a creer en lo que tenemos; la apuesta por el campo genera riqueza y empleo», señala.

publicada por diario El Comercio 31-5-2020

 

Investigación Participativa: Por una agricultura social y medioambientalmente sostenible y económicamente sustentable

Investigación Participativa: Por una agricultura social y medioambientalmente sostenible y económicamente sustentable

En la Fundación EDES, como miembros de COCEDER (Confederación de Centros de Desarrollo Rural), durante los últimos años venimos desarrollando diversos proyectos de investigación medioambiental a través del Ministerio de Transición Ecológica (anteriormente Agricultura, Alimentación y Medioambiente), siendo uno de los objetivos principales el de contribuir a la divulgación de la agroecología como fuente de salud colectiva, protectora del medioambiente, generadora de un desarrollo rural sostenible a través de la fijación de población y creación de oportunidades de empleo en el medio rural. A continuación, os contamos un poco la sucesión y el por qué de cada proyecto, animándoos a echarles un vistazo y a probar las herramientas diseñadas.

Así, en el 2014 realizábamos el estudio “Conocimiento, expectativas e interés sobre producción y consumo ecológico en el Noroccidente de Asturias”, que a día de hoy continúa siendo uno de los pocos trabajos realizados en este sentido en nuestra región y que, aunque los resultados relativos a ese conocimiento, consumo e interés han ido avanzando, sigue dando varias pistas en cuanto a la necesidad de investigación en la materia y las principales vías de interés en ese sentido.

distribución de ensayos

Entre las conclusiones extraídas del análisis de este estudio, observábamos que un elevado porcentaje de las personas encuestadas decían consumir producto ecológico procedente del huerto familiar. Consideramos que en muchos casos podrían ser equiparables ambos, ecológico y familiar, pero no en el 100% de los casos. Por ello investigar las prácticas actuales de las personas mayores de la comarca, guardianas de una serie de conocimientos prácticos en torno a la agricultura, la ganadería, el clima, la cultura, el paisaje, etc., así como su evolución y la adaptación a los cambios en las labores del campo, puede darnos muchas claves y aprendizajes de cara a la situación de la agricultura en la actualidad y ayudarnos a comprender una gestión sostenible de nuestros territorios.

Por todo ello, durante el 2015 y el 2016 la investigación fue enfocada a la “Recuperación del conocimiento tradicional campesino de la comarca occidental del Principado de Asturias”, a través de entrevistas, actividades de observación participativa y de observación directa, que nos proporcionaron interesantes resultados que pudimos compartir y contrastar de forma conjunta con las personas agricultoras participantes  y con los/as agricultores/as ecológicos actuales de la zona.

cultivo de coles

De todo este trabajo surgieron diferentes conclusiones como que la estacionalidad marcada, ligada al Santoral y al ciclo lunar, se puede explicar desde un punto de vista de selección genética realizada de forma tradicional por los agricultores a lo largo de generaciones, buscando mejorar las variedades cultivadas con un proceso de observación, selección y propagación. De esta manera se buscaba un aumento de los rendimientos, mayor adaptabilidad a las condiciones climatológicas, calidad, resistencia a plagas y enfermedades o fisiopatías, … y así se fueron adaptando los ciclos de cultivo al manejo que daban estos seleccionadores, de tal manera que, si por tradición cultural, se seleccionaban los frutos y granos cultivados y recogidos en determinadas fechas ligadas al santoral o al calendario lunar, es lógico llegar a la conclusión de que los ciclos de estas variedades locales se fueron haciendo coincidir con esas determinadas fechas en el proceso de selección antes mencionado, logrando una considerable consonancia con los hitos marcados por el calendario.

plantacion de coles y puerros

Una vez introducidas variedades foráneas se produce una desviación en esas fechas de siembra y recolección ligadas al santoral, ya que estas variedades no estaban tan perfectamente adaptadas a la condiciones agroclimáticas y/o presentaban unos ciclos de cultivos más tardíos o precoces. Estas variedades, además, pudieron contaminar genéticamente las locales por cruzamiento, modificando el comportamiento y la duración de sus ciclos.

La mayor proliferación de plagas y enfermedades se puede justificar basándonos en la misma línea, ya que al introducir variedades foráneas más productivas pero menos rústicas y adaptadas que las variedades locales, se produjera un aumento de la sensibilidad a ciertas plagas y enfermedades con el consiguiente aumento de problemas fitosanitarios. Y otras muchas en cuanto a manejo de cultivos,  fertilidad de suelos, asociación y rotación de cultivos, control de plagas y enfermedades, sistemas de producción, cultivos y usos, paisaje, uso de variedades locales, unidades productivas y modernización, comercialización agraria.

Dadas todas las posibles vías de acción que implicaban los proyectos de investigación llevados a cabo y la necesidad de priorizar, nos decantamos hacia ensayos referentes a las semillas, variedades y técnicas de cultivo, por ser considerados aspectos relevantes para la realidad productiva actual cuyo estudio podría conllevar mejoras para los propios agricultores.

Por ello, durante el 2017 llevamos a cabo el proyecto “Investigación sobre la implantación de cultivos autóctonos y nuevos cultivos con el enfoque ecológico y sostenible, dentro del marco del desarrollo rural sostenible”.

parcela de ensayo

 

  • La falta de investigación,  información y dificultad de acceso a la misma, sobre producción ecológica.
  • La creciente demanda de producto ecológico y local.
  • La dificultad de acceso a semillas adaptadas a la producción ecológica (tanto de variedades comerciales como, y sobre todo, de variedades tradicionales) y el interés por parte del sector productivo en estas semillas.
  • Asturias tiene un gran potencial para el desarrollo de la agricultura ecológica, que tiene que ir acompañado del empleo de variedades locales o adecuadas, rentables para la actividad comercial.

cebollas

  • La falta de datos sobre el comportamiento   de variedades adaptadas y probadas en las condiciones y técnicas de cultivo ecológicas.
  • La ausencia de información sobre costes reales de producción en las condiciones locales, de cara  a la toma de decisiones relativas a la mejora de las técnicas de cultivo y la elección de especies y variedades, económicamente rentables para los productores ecológicos.
  • Disponer de herramientas, por parte de los/as productores/as, para registrar y calcular costes (permitir análisis y aumento de rentabilidad, facilitar gestión y planificación).
  • La creciente demanda de producto ecológico (reducir el elevado porcentaje de entradas procedentes de otras comunidades y países).

A la vista de éste contexto, en el 2018 se inició la “Investigación sobre técnicas y rentabilidad de especies y variedades apropiadas para las condiciones de cultivo ecológico en el Noroccidente de Asturias”, durante la que se realizó la toma de datos y análisis de viabilidad de diversos cultivos, tanto al aire libre como en invernadero.

cultivo de tomate

Se pudieron extraer conclusiones muy interesantes que permiten a los/as agricultores/as diseñar e implementar mejoras para la reducción de costes de cultivo, con el consiguiente aumento de viabilidad. Cada campaña y cada especie presentan características cambiantes y distintas que conllevan costes de producción diferentes, por lo que se hace imprescindible volver a registrar y analizar los costes un año más (verificación, extracción de medias, comparativas), así como extender dicha investigación a nuevos cultivos de los que se carece de información en este sentido. También destaca la importancia de testar de forma definitiva las fichas de campo diseñadas y de llegar a más productores/as que las introduzcan en su día a día.

Así que en el 2019 realizamos una segunda fase de la investigación, con los siguientes objetivos principales:

  • Disponer de información veraz y contrastada sobre los costes de cultivo en invernadero y al aire libre, en ecológico, de diferentes especies y variedades de las principales hortícolas y otros cultivos de interés.
  • Analizar la viabilidad en la producción y en las diferentes fórmulas de comercialización de las producciones ecológicas en diferentes proyectos productivos.

Con el fin de alcanzar los objetivos planteados, se ha realizado un trabajo inicial de búsqueda, consulta y análisis de investigación e información disponible acerca de la producción ecológica, con el que se ha podido confirmar la escasez y necesidad de la misma, más aún en la región que nos ocupa. Por todo ello, nos hemos centrado principalmente en el análisis de materiales generados y sistematizados como resultado de varias jornadas de trabajo participativo (promovidas principalmente por productores ecológicos y/o miembros de grupos de consumo), a las que se ha tenido acceso y de las que se puede deducir una gran coincidencia en las dificultades existentes a nivel particular (falta de asesoramiento técnico, escasez de medios/referencias para la organización y planificación de cultivos, acceso a insumos y material vegetal, dimensiones, entre otras) y cómo éstas influyen a su vez en la capacidad para abastecer la demanda actual y para generar condiciones dignas, rentables y viables para las personas productoras.

Planta coles

El presente trabajo pretende ser un punto de partida, para poner a disposición de las personas productoras y potenciales productoras en ecológico, una serie de herramientas y datos que faciliten la toma de decisiones, planificación y gestión de producciones, permitiendo un  aumento de la rentabilidad y viabilidad de su actividad, contribuyendo a la extensión de la agroecología como técnica hacia un necesario cambio de modelo, tanto en la producción de alimentos, como en el acceso a los mismos por parte de las personas consumidoras.

En dicha investigación, se registraron, analizaron y calcularon los costes de cultivo del tomate y la espinaca, cultivados en invernadero, y de crucíferas (repollo, brécol, coliflor) y puerro, cultivados en exterior, por segundo año consecutivo, a fin de poder establecer medias y comparativas respecto a los analizados durante la anterior anualidad y evaluar/comprobar  las mejoras diseñadas e implementadas a raíz del análisis de dichos resultados.

A mayores, en la investigación llevada a cabo durante el 2019, fueron registrados, analizados y calculados los costes de cultivo de lechuga en invernadero, de cebolla al aire libre y de cebolleta, tanto en invernadero como en exterior.

cultivo invernadero

Este ensayo permitió diseñar un cuaderno de explotación, a modo de fichas de registro, que a su vez permite cubrir los datos anuales requeridos por el COPAE. Opción que proporciona un mayor rendimiento del tiempo, algo escaso en el caso de los agricultores, y que permite generar información de gran utilidad para la gestión de las producciones y toma de decisiones para las sucesivas campañas, lo que ante la obligatoriedad de cubrirlo y tenerlo al día para la certificación, implica motivación para las personas productoras. Además de reducir notablemente el tiempo invertido en su elaboración y permitir visualizarlo de un solo vistazo.

El conjunto de todas las fichas diseñadas y proporcionadas a los agricultores, constituye un cuaderno de campo anual con toda la información necesaria para gestionar de una manera ágil y controlada una finca de producción agroecológica. Pudiendo contar, con el paso del tiempo, con una valiosa herramienta de planificación y un gran volumen de información  capaz de reducir tiempo y riesgo, aportando libertad y capacidad de decisión a los productores y una referencia para los potenciales emprendedores en el sector.

Por resultarnos una herramienta de gran utilidad, nos gustaría ponerla a disposición de todas para probarla y sacarle el máximo partido. Ofreciéndonos también a cualquier explicación, aclaración,…que os pueda acompañar en su uso. Destacando, por supuesto, que estas herramientas continúan abiertas a opiniones, propuestas, mejoras,…

Algunas cuestiones a considerar a la hora de tomar decisiones relativas a las cantidades y distribución de los cultivos serían: se dan bien en la finca, son demandadas en la zona, resultan rentables por el control adquirido de su manejo, conllevan efectos beneficiosos para otros cultivos y el suelo,…otorgando a nivel profesional una importancia prioritaria al grado de aceptación que tiene entre los consumidores, que no excluya la posibilidad de introducir variedades menos valiosas en el marco comercial pero que supongan una necesaria opción desde el punto de vista de la gestión de la oferta y de la biodiversidad.

Coles y puerros

Teniendo en cuenta, en este sentido, que un mayor aprovechamiento de la superficie supone a su vez un mayor rendimiento, menor labor de desherbado, atracción y refugio de fauna beneficiosa, entre otros beneficios, mayor producción y menor coste por lo tanto.

Desde el principio tuvimos claro la importancia de que fueran proyectos de investigación participativa, de todos/as y para todos/as, por lo que con este artículo pretendemos hacer visible todo este trabajo, para que pueda llegar a todas las personas interesadas en consultarlo así como en utilizar tanto las herramientas diseñadas como la información registrada y sistematizada, esperando que puedan resultar útiles para facilitar su actividad.

Podéis poneros en contacto con nosotras a través del siguiente correo electrónico cee_elhuerto@fundacionedes.org

Publicado en lahuertadelaesquina.es